La semana pasada vi La Dalia Negra (Brian de Palma) y Scoop (W. Allen). El sábado volví a ver Pulp Fiction (Q. Tarantino). Me gustaría confirmar con alguien las siguientes sospechas. ¿Rueda Brian de Palma en todas sus películas una escena en una escalera? ¿No te parece Scoop una vuelta a Misterioso Asesinato en Manhattan? ¿Por qué las actrices que trabajan con él le imitan, en lugar de interpretar? ¿Te has fijado en un plano al que recurre Tarantino en todas sus películas? ¿Adivinas cuál es?
miércoles, 2 de mayo de 2007
miércoles, 25 de abril de 2007
Bilbainada
Si queréis conocer otra bilbainada, id a google maps, teclead 'Bilbao a Nueva York' y leed el punto número veinticinco o pinchad en esta foto.
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[Gracias a Jorge (Vizcaya) y a Ander (Guipuzcoa)]
jueves, 19 de abril de 2007
Hijo, yo los vi
Fue en directo, mi padre había comprado el partido con el pay per view. Estuve a punto de perdérmelo. Todos los miércoles solía jugar un partido de fútbol sala con mis viejos amigos del colegio, pero aquel día nos falló el equipo contrario. Menos mal, poque yo quería ver el partido de seminales de Copa y además estaba un poco resfriado. Lionel pintaba gris aquella noche, no aparecía apenas, como en el anterior partido de Liga. Entonces llegó el minuto veintiocho.martes, 17 de abril de 2007
Lista definitiva

He vuelto al trabajo, ahora que tengo tiempo actualizo el blog. Me atrevo a presentaros la lista definitiva de "Buenos y Malos Oficiales" que habéis sugerido entre todos. Ironía en tamaña propuesta implícita.
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Malos (calentadores globales): Bush, Mel Gibson, Arnold Schwarzenegger, Britney Spears, José María Aznar, McDonalds, Big Corporations, Bill Gates, Iglesia Católica, Cope, Isabel Pantoja, Capitalismo, Julián Muñoz, David Navarro, Oleguer, Guti, La ironía, Papa Benedicto XVI y
Alfredo Urdaci.
Limbo: Clemente, Luis Tósar, Arnaldo Otegui, Pilar Bardem, Juan José Tamayo y Sánchez Dragó.
Buenos (refrescos sentimentales): Che Guevara, Al Gore, Saramago, Susan Sarandon, Joaquín Sabina, Javier Bardem, Zapatero, Greenpeace, Ecologistas, Big Oprimidos, Tim Robins, Iñaki Gabilondo, Pedro Zerolo, Pedro Almodóvar, Javier Solana, Felipe González, Ana Belén, Víctor Manuel, Alejandro Sanz, Miguel Ríos, Boris Izaguirre, Ane Igartiburu, Santiago Segura, Raúl, Lorenzo Milá, Federico Luppi, Fernando Schwartz y Rosa Regás.
Alfredo Urdaci.
Limbo: Clemente, Luis Tósar, Arnaldo Otegui, Pilar Bardem, Juan José Tamayo y Sánchez Dragó.
Buenos (refrescos sentimentales): Che Guevara, Al Gore, Saramago, Susan Sarandon, Joaquín Sabina, Javier Bardem, Zapatero, Greenpeace, Ecologistas, Big Oprimidos, Tim Robins, Iñaki Gabilondo, Pedro Zerolo, Pedro Almodóvar, Javier Solana, Felipe González, Ana Belén, Víctor Manuel, Alejandro Sanz, Miguel Ríos, Boris Izaguirre, Ane Igartiburu, Santiago Segura, Raúl, Lorenzo Milá, Federico Luppi, Fernando Schwartz y Rosa Regás.
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Ganan los buenos. Juntos libran la batalla cotidiana para salvar nuestras vidas.
¡Ay! ¡Qué sería de nosotros sin ellos!
viernes, 30 de marzo de 2007
Ultraderecha purpurada homófoba hollywoodiense y bushista
Retomo ahora un texto de Eresfea, publicado el 12 de diciembre de 2006:
Piense en algo que esté mal en el mundo. ¿Ya? Ahora busquemos al culpable: Bush, las multinacionales, la globalización, el capitalismo salvaje, el incumplimiento de los protocolos de Kyoto, la iglesia católica, los jueces, los árbitros y los entrenadores, los militares, la televisión, las drogas, los pesticidas, las grasas trans y el colesterol malo. Encontró al culpable, seguro. El mundo de la culpa no tiene ombligo (sigue).
Me gustaría que se hiciera una lista oficial, para que uno supiera a qué atenerse en su vida. Una lista donde estuvieran los malos y los buenos. Todo sería más fácil.
Foto: seguro que podéis mejorarla (Robbins, no Robins).
miércoles, 28 de marzo de 2007
Abajo con el aguilucho

Estaba buscando noticias de interés humano. Según el texto que estudian los alumnos, de la profesora Fontcuberta, hay dos tipos dentro de esa categoría: por un lado, aquellas que narran un acontecimiento que interesa especialmente por la parte humana (véase emocional) y, por otro, aquellas que tratan acontecimientos de relieve, pero incluyen una pequeña anécdota o suceso tierno, simpático o ridículo (el "Vaya coñazo he soltao" de Aznar o "Esto lo entiendes en dos tardes" de Jordi Sevilla a Zapatero o, mejor todavía, los calcetines agujereados de Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial). En esas estaba, navegando en busca de una de las primeras, cuando he encontrado esta. Al ver la foto pensé que estábamos ante una teatralización de la repulsa colectiva a los símbolos preconstitucionales. Pero no, me equivocaba, el pajarraco es una simple pava, la pobre. El gobierno andaluz dice que el lanzamiento «provoca al animal sufrimientos o daños injustificados y antinaturales». Así que el pueblo entero expedientado, y el alcalde del PSOE a la cabeza.
jueves, 22 de marzo de 2007
There's always tomorrow
La semana pasada fui a la Filmoteca para ver una de Douglas Sirk. Tengo varias cuentas pendientes con él, pero aquel día solo pude atenderle a las ocho de la noche. La película, Siempre hay un mañana, es una de esas historias bien contadas, sencillas y clásicas, de amor frustrado. También podríamos decir de amor victorioso, depende del ángulo desde el que se vea. Un hombre de mediana edad encuentra en un amiga del pasado el calor y la atención (la frescura) que ha perdido en su casa, un hogar americano estándar de mediados de siglo: madre perfecta gestora y tres hijos con futuro.
Al salir de Salzillo, Rebeca dice:
-Sí y no.
-Explícate.
-No siempre debe uno aniquilarse por el bien de los otros.
-¡Hala!
Efectivamente, había una historia.
Fotograma: There's always tomorrow, Douglas Sirk, 1956. USA. B/N. 84'.
Para los juguetones de la intertextualidad, la película ofrece el paradójico reencuentro de los castigados Barbara Stanwyck y Fred MacMurray, viejos conocidos de aquella fatídica relación en Double Indemnity, esa obra maestra del cine negro del gran Billy Wilder.
miércoles, 21 de marzo de 2007
Product (thinking) placement
miércoles, 14 de marzo de 2007
Antiheroísmos cotidianos

Los que me conocen un poco más (la verdad, casi todos los que leéis estas líneas) saben de mi afán por las escenas de fracaso cotidiano. Afán, tanto pasivo como activo. Quiero decir, muchas veces me gustaría no ser protagonista de ellas. Pero lo soy. Ayer me ocurrió otra vez. Siete de la tarde, aparco el coche en la planta de abonados. Zona tranquila, silenciosa, con menos afluencia y cerrada al pueblo llano. Huelga decir que la plaza es de mi madre, claro. A mí no me llega para tanto. Antes de subir a la calle, ganas repentinas de ir al servicio de caballeros. En el camino, la penumbra me transmite confianza y me arranco con el estribillo de una canción que venía escuchando en la radio: I blame you for the moonlit nights. Miro para confirmar mi soledad, aun así: repentina vergüenza ante la posibilidad de un público escondido. Antes de entrar al baño, encima de una caja de mangueras para apagar incendios, hay una chupa de cuero. La miro extrañado, pero la ignoro y hago mis cosas. Durante la acción, pienso: “No debería dejar la cazadora ahí, quizá la dueña (o el dueño) ande buscándola desesperado. Puede que tenga el móvil dentro. O su cartera, con sus datos”. Efectivamente, un lado de mí acaba convenciendo a ese otro yo perezoso, despreocupado y pasivo, que no tiene ganas de complicarse la vida. Me lavo las manos, miro una pintada en la pared: “Fran Perea el que lo lea”. Y salgo. Me acerco a la cazadora, que está colgada sobre la caja como en un chaquetero antiguo. Palpo en los bolsillos, como si fuera un policía profesional, sin descolgarla, con esa mirada de ciudadano responsable.
-Eh, es mía.
Un hombre en camisa, un par de coches más allá, a oscuras, limpia el salpicadero. Ni siquiera me mira. Yo, en silencio, pulso acelerado: qué digo ahora. Sensación parecida a palomo en la jaula.
-¡Ah! ¡Eh! No, ya, sólo estaba comprobando si se la había dejado alguien, para devolverla, ya sabe.
Me voy, procuro no hacer caso de mis piernas, que piden acelerar el paso a la señal de vergüenza del cerebro. En el último tramo del garaje, para no dejar dudas sobre mi inocencia, me pongo a silbar el estribillo de I blame you for the moonlit nights, porque esta vez la voz no me sale.
-Eh, es mía.
Un hombre en camisa, un par de coches más allá, a oscuras, limpia el salpicadero. Ni siquiera me mira. Yo, en silencio, pulso acelerado: qué digo ahora. Sensación parecida a palomo en la jaula.
-¡Ah! ¡Eh! No, ya, sólo estaba comprobando si se la había dejado alguien, para devolverla, ya sabe.
Me voy, procuro no hacer caso de mis piernas, que piden acelerar el paso a la señal de vergüenza del cerebro. En el último tramo del garaje, para no dejar dudas sobre mi inocencia, me pongo a silbar el estribillo de I blame you for the moonlit nights, porque esta vez la voz no me sale.
jueves, 8 de marzo de 2007
Arreglárselas

Me gusta la palabra arreglar. La acabo de leer en la práctica de una alumna, y me ha hecho gracia. He sonreído. Ella dice que "los libaneses siempre van así de arreglados". Ir bien vestido, correcto, acicalado, dice el diccionario de la RAE. También tenemos el "ya te arreglaré, ya", como una amenaza cariñosa a un amigo o a un hijo. Y si es a una chica... O la versión sencilla: ¿Me arreglas el juguete, tío Miguel? Nada como el del autosuficiente: Que no, que yo me arreglo, déjame en paz. ¡Hay que arreglárselas como uno pueda! Las cosas de la vida.
Foto: una de arreglar en google.
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