viernes, 2 de febrero de 2007

Pescanova: Lo bueno sale bien


Por orden del Ministerio de Sanidad las empresas de alimentación tendrán que demostrar que las promesas de sus campañas publicitarias (spot, gráfica, packaging, etc.) tienen validez científica. Que The Coca Cola Company aporte pruebas de la validez de su sensación de vivir o Nescafé de que su producto te levanta.
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Yo iría más lejos. Si se ponen quisquillosos con los alimentos, ¿por qué no pedir datos empíricos que certifiquen las estupendas promesas de la publicidad de coches, perfumes, inmobiliarias, destinos turísticos, presidentes del gobierno, champús, películas, discos o libros?
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Recuerdo cuando 2toievsky me decía que la culpa de la infelicidad, de las frustraciones y de las depresiones la tiene ese (ojo que viene un palabro) constructo psicosocial que promete la felicidad en el éxito social. Que la misma pelea por aspirar a esa felicidad es ya un fraude. Tanto las metas materiales: las carreras, las profesiones, las ropas, los coches, las casas, los veranos, las vacaciones, los complementos... Como las inmateriales: la idea de amor, de sexo, de familia. Incluso la propia idea de felicidad, decía, estaba viciada de raíz. Para pensar.

5 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Pues sí. Debe de haber unos cuantos pedófilos indignados con esos anuncios engañosos de Viajes Halcón: "Crucero por el Caribe. 899 euros. Niños gratis".

Y me gustaría ver a José Coronado demostrando la eficacia del yogur que promociona. Bueno, no, no me gustaría verlo.

sintomático dijo...

Primero la Fnac en Letras Enredadas y ahora Coronado aquí: ¡Estás con las evacuaciones que no cagas!

Nahum dijo...

Extraño estreñimiento, Ander.

Magapola dijo...

Qué manía con la comida les ha entrado a laos políticos... Un experto en alimentación me dijo un día una cosa muy sabia, algo así como que te timaban en todo, porque cuando te venden leche, no te venden "leche", cuando te venden chocolate no te venden "chocolate", porque los productos puros ya no existe, además ahora cuesta más un producto con miles de sustancias adicionales y quitadas sus propiedades que el producto puro: ¿quién quiere leche pura? ¿quién quiere sabor a azucar de verdad? Nadie, qué triste.

Por cierto, todavía nadie se ha opuesto a que desfilen en las pasarelas gordas insanas... Pero nadie puede comerse un plato (léase hamburguesa) de mil calorías de una vez... En fin, paradojas de la doble moral política.

antonio salgado nolasco dijo...

Pescanova, simpática empresa gallega