martes, 12 de diciembre de 2006

Dietrich en la Filmoteca


El otro día volví a la filmoteca, llevaba ya una larga temporada sin pasarme por allí. Fue una de mis aficiones preferidas cuando regresé a casa hace dos años.

[El regreso: gran tema cinematográfico. El del soldado (Centauros del desierto, Los mejores años de nuestra vida, El cazador) o el del adulto inmaduro (Beautiful Girls, Algo en común), el del vengador (Hasta que llegó su hora, Sin Perdón) o el del enamorado (Johnny Guitar)].

Disfruté con El expreso de Shangai de Von Sternberg, bella película. Diálogos ingeniosos, guión atado y bien atado, interpretación brillante. Tremenda Marlene Dietrich en la foto de google.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bella película, en efecto. Otro amor perdido, eh.

Otro más, sintomático: el regreso imposible en el lírico final del western "Los profesionales" (Brooks, 1966):
"La revolución es como un gran amor. Al principio, es una diosa. Una causa santa. Pero... cada amor tiene un enemigo terrible: el tiempo. Entonces la vemos cómo realmente es. La Revolución no es una diosa, sino una puta. Nunca fue pura, santa, ni perfecta. Y escapamos para encontrar otro amor, otra causa. Amores rápidos y sórdidos. Lujuria, pero no amor; pasión, pero no compasión. Sin un amor, sin una causa... ¡no somos nada! Nos quedamos porque creemos. Partimos porque nos desilusionamos. Volvemos porque estamos perdidos. Morimos porque estamos comprometidos".

Miguel Carvajal dijo...

¡Qué cuatro últimas frases tan buenas! No he visto esa película, tomo nota.