lunes, 25 de agosto de 2008

Más niños gratis


Sé que no es cuestión de humor, claro, pero al ver el cartel antes de coger la rotonda, desaceleré, saqué la cámara y disparé. Una jugada que puso en peligro al tipo de que había alquilado una furgoneta Demetrio y que venía detrás de mí. Se salvó con una maniobra hábil y yo pude captar la imagen, con la pitada como banda sonora. Y todo por culpa de Ander, que nos envió a la caza y captura del cartel equívoco. ¡Condenemos a los Gary Glitter de la creatividad publicitaria!

lunes, 11 de agosto de 2008

La clásica cotorra


No entres en su campo visual, no muevas un dedo, no respires, porque te atrapará con su red de palabras y no dejará ni que te gires para recoger un hielo de la mesita de al lado. No importa el tema que abras, ella zarandea los chorros de voz ajenos y esgrime su comentario por encima del resto. No respira para ahogarte, no parpadea para cegarte, no ahorra saliva para inundarte con su verborrea. Es intratable en el cara a cara y en el rondo se queda con el balón. Si procuras despegarte lanzará su hilo más allá de tu camino para que resuenen en tu conciencia sus últimos coletazos. La violencia no ayuda, porque sabrá soltarte una palabra que te haga sentir maleducado. A veces ignora conscientemente las indirectas para campar a sus anchas en los corros y las porterías. Si te dejas atrapar rendido por el esfuerzo y tus músculos impotentes se adormecen ante su boca batiente, piensa en el día del Juicio Final.

No hay escapatoria en una cena, en una reunión, en un acto social; aunque no frecuentes los lugares por donde merodea; no te confíes, agazapada en la oscuridad, saltará sobre tu espalda sin darte tiempo a reaccionar. Ni tampoco trates de doblegarla con tus argumentos, además de hablar sin parar, habla subida a su tarima moral y cree saber de todo. Aunque juegues por la banda que dominas, ella te hará el escorpión y pondrá tu historia en su panza peluda para manosearla y destrozarla. No seas desagradable, porque tampoco podrás despegarte. La lija y el aguarrás no quitan su mezcla apelmazada con los años. Ella habla y los demás deben escuchar.

Ríndete.

Es la clásica cotorra.

Y yo la he conocido.

viernes, 8 de agosto de 2008

Peregrino Habib


Habib ha sido el tercer peregrino del Líbano en cinco años. Las ampollas bajo los dedos gordos son su credencial. Hemos recorrido más de cien kilómetros juntos, con Javier, mi sobrino, al lado. En algunos tramos, nuestros bastones sonaban acompasados bajo la lluvia. Es la primera vez que hago el Camino de Santiago, pero he confirmado viejas historias en sólo cinco etapas. La solidaridad del peregrino, el silencio compartido en el camino, la alegría por el albergue, la hospitalidad de los lugareños que perla cada rincón del trayecto. La satisfacción de ver las dos puntas de las torres de la Catedral desde el Monte do Gozo. El abrazo al Apóstol. Miles de pequeños pedazos de grandes vidas: Mónica y su cintura quebrada en Palas de Rei; Nut, cargado de mochilas ajenas; Manuel, el peregrino que vive en el Camino; el padre y su hija con Síndrome de Down; la apacible, sonriente Maribel y su madre lesionada; o el pertinaz Fernando que no quiere abandonar a pesar de la carga.

Habib es musulmán. En los albergues, al caer la noche, apartaba su alfombra junto a la esquina de la litera y rezaba. No había preguntas. Tampoco cuando Javier tenía que pasarme el vaso de vino saltándole a él porque no podía tocarlo. O cuando hablábamos de su fe y sus costumbres, tan cercanas a las nuestras y al mismo tiempo tan lejanas. Compartimos cachimba de tabaco con sabor a manzana. Cerca de Ferreiros discutimos sobre Hezbollá, Israel, Palestina, Líbano, legítimas defensas, terrorismos, la tierra de los padres. Sólo fue un momento. Y además nuestras voces no eran tan fuertes ni tan elocuentes como el sonido de nuestros bastones acompasados bajo la lluvia.

Buen camino, peregrino Habib.

martes, 1 de julio de 2008

Passion Quilt: trabajar en equipo


El sábado pasado comí con Pacotto y con Nahum en un restaurante chino de Pamplona, Akitpiyo-akytmato. El menú fue lo de menos y el licor chino, también, color naranja, sabor medicinal. El encuentro me confirmó que las relaciones entre blogueros son tan reales en la vida como en la red. Que uno llega a conocer bastante la vida de los otros a través de su escritura. ¡Vaya descubrimiento!, pensarán. Lo sé, lo sé, pero no deja de ser llamativo. Fue natural la forma en que recordábamos las cosas que el otro había escrito, como si se las hubiera contado entre cervezas una tarde cualquiera. Allí, por ejemplo, Paco relató una divertidísima historia que Javier le había narrado el día antes. Eso es algo parecido a lo que hacemos cuando enlazamos un blog con otro. Una historia contada entre todos.

Por eso continúo ahora con una cadena que me llega desde el entrañable Rincón. Este particular meme tiene como principal condición publicar una foto propia que represente aquello que más quisiera uno que aprendieran sus estudiantes. Me ha costado encontrar la imagen. Después, se debe enlazar con otros cinco blogueros de la propia red educativa… Los que llevo, más Txemaj, José Luis González y José Manuel Noguera.

Los memes son como un rondo de los recientes campeones de Europa. Tejer una red de pases finos, cerrados, perfectos que engrandecen el juego del equipo. Es cierto, el fútbol de España es lo más parecido a la web 2.0: todos mejoran con la mejora individual; comparten, enlazan, se multiplican y hacen gol; todos mejoran si ponen su juego a disposición de los demás. Del fútbol total de La Naranja Mecánica al fútbol en red de La Roja 2.0.

martes, 10 de junio de 2008

Homarus gammarus













Bogavantes. Una docena. El día anterior durmieron en la parte baja del frigorífico, liados en una toalla húmeda, para que se conservaran vivos y frescos. Ni siquiera compartieron cajón con los tomates que les acompañarían al día siguiente, ya triturados. Encima de ellos, en el siguiente estante, en dos platos hondos, había sepia y langostinos. Pero muertos.

Santiago
cerró el frigo y durante la noche soñó con los bogavantes.


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*Las únicas que se salvan de la quema en el concurso son María y Belén, acertaron en la especie.

jueves, 5 de junio de 2008

El susurro del asesino


Santiago invitó a la familia el día de su cumpleaños. Programó, pasó por caja, repasó receta, mató con saña... y susurró a la comida durante los minutos finales. Cuestión de tiempos. El resultado fue exquisito. ¿Qué fue lo que cocinó?*

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*Absténganse miembros de la familia.

jueves, 29 de mayo de 2008

Animadoras


El ceño fruncido de Sergio García, la mirada de Xavi y el momento que congela la foto.

¡Qué diría Marilyn de estas nuevas animadoras!

miércoles, 14 de mayo de 2008

La escuela callejera


En aquel congreso de Santiago regalaron a los ponentes una bolsa para guardar el material de trabajo: folios, resúmenes, discos, bolígrafos. La abundancia de bolsillos y el verde oscuro le dan un carácter de complemento ideal. Se puede vestir cruzada sobre el hombro, es cómoda y tremendamente útil para guardar todo tipo de cosas y que no parezca que uno lleva mochila infantil o bolso femenino. Sin acritud.

De paseo por la ciudad, de camino al trabajo, de vuelta a casa, en cualquier momento, uno tiene a mano la cámara de fotos y puede ver las cosas de forma distinta, aunque no se necesite la cámara para eso. Y eso sin estudiar la carrera de Bellas Artes.

viernes, 9 de mayo de 2008

¡Pintar para esto!

La vida consiste en eso, está claro. Eh, otro lugar común, me dirán. Pero es así: empezar, empezar y empezar. Siempre la misma historia. ¡Cuántos rotos arreglados que vuelven a jorobarse! ¡Cuántas cicatrices cerradas que vuelven supurar! Pinturas, chapados y cosidos que luego no valen para nada.

La gracia de todo está en ese simple momento, con la edad es más complicado, de volver a levantarse. A los niños sólo les cuesta un pequeño impulso y un par de lágrimas.

Tener y no tener

Me cuenta mi padre que le invitaron a comer a un Club Marítimo del mar Menor. Nunca se ha sentido cómodo en ese tipo de lugares, no es que los desprecie, los odie o se burle de ellos. Simplemente no le gustan. En casa somos casi todos de su escuela. Aunque no nos ha faltado de nada, el pampaneo de algunos de esos clubes elitistas nos incomoda.

Antes de subir al restaurante, se dio un paseo por el embarcadero, mi madre cogida a él. A unos metros reconoció a un viejo compañero de la conserjería de Industria. Un administrativo ordinario, que trabajaba en un departamento distinto. Estaba subido a un barco, trasteando en la cubierta. Mi padre se acercó para que el funcionario le reconociera y le dijo, directamente, con mi madre a su lado:

–¡Bonito el barco!

No se sabe qué trampa le puso el subconsciente al tipo, quizá la necesidad de reafirmarse en su posesión, cuando le contestó:

–¡Mío! ¿De quién va a ser?

Mi madre, que por lista y mujer, luce como nadie la inmunidad de los mayores, le soltó, con una sonrisa:

–¡Si te ha dicho que qué bonito es el barco!