Había ido a una conferencia. Visitaba la universidad de Columbia por fin en un día soleado, y me paseé por el campus. Enfrente de la cinematográfica biblioteca central un grupo de estudiantes se manifestaba contra el “apartheid” del pueblo palestino en Israel. Un judío ortodoxo discutía con otros dos estudiantes. Pensé que el señor había ido a protestar contra los del grupo pro Palestino, pero estaba equivocado. Uno de los organizadores, Ahlá*, libanés, me dijo que el judío ortodoxo estaba con ellos y que llevaba varios días ahí, argumentando contra la postura de Israel en Oriente Próximo. Algunos judíos se le acercaban para llamarle de todo menos guapo. Eso contaba el simpático chaval de la organización, que luego trató de involucrarme. “No, ya tengo bastante con lo mío, sólo me interesaba”.

Hice varias fotos, pero esta última me gustó especialmente. El sábado posterior, mientras tomaba unos vinos con unos amigos antes de pasear por Brooklyn, enseñé la foto ilusionado. “Véis, simboliza que el entendimiento es imposible; los dos con la boca abierta, discutiendo, separados por las dos orejas sordas del tipo del medio”. Así iba, emocionado, peleándome con mi inglés, cuando Samira, una amiga francesa, dijo: “Me encantan los colores de la kipá del tipo del medio, es muy cool”. Así acabó mi aventura fotoperiodística.
* No sé cómo se escribe.