martes, 10 de noviembre de 2009
Equipo sin caras caras
viernes, 4 de septiembre de 2009
Prohibido ocultar la mirada
Ella se sentó a mi lado y hablamos sobre el trabajo común. Me contó sobre sus clases, su tesis en ciernes y sus alumnos. Pensé que sería buena profesora por cómo miraba y por cómo hablaba. Durante la charla no pude quitarme las gafas de sol y pensé que era por su culpa. El día las reclamaba, pero yo me camuflé. Neutralizar la timidez. Y ella era una de esas mujeres con un aplomo extraño, que desequilibran a cualquiera.
Una pareja se peleó por celos. Una chica metió la pata porque quiso interceder para calmar al chico. El marido de la intercesora le pidió silencio a su mujer. Fue una situación incómoda. A veces me pregunto por qué siento tanta vergüenza ajena. No puedo seguir viendo un telediario si el presentador está nervioso. Otras veces no soy capaz de mantener la atención si alguien comienza un discurso con una torpe reprimenda. Cuando un alumno plagia y le doy la práctica con el suspenso, no puedo ni mirarle a la cara.
Le dije al novio que si quería acompañarme a por una café granizado. Hablamos durante el paseo y me explicó sus problemas. Nada: cualquiera que salga con una chica de otra ciudad y se vaya donde ella sentirá a los demás como una amenza. Le comprendí y le dije que pronto eso pasaría. Qué iba a decir. Me cayó bien, y ella es una mujer estupenda.
Escribí a la chica que conocí una semana después. Queríamos vernos en un festival de música junto al mar, pero no coincidimos en el día. Es una cuenta pendiente. Al final de aquella comida me quité las gafas. "Mira mi fragilidad". Creo que por eso en esta ciudad en fiestas la noche nunca vence del todo. El fuego de las hogueras, la luz de las palmeras artificiales... Prohibido esconderse en la oscuridad. Prohibido ocultar la mirada.
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* Jorge, en foto de Ana.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Un poco más de batería
Volví a casa a la hora de la cena. Me preparé una pizza con pan viejo. Mientras el horno se calentaba vi las noticias. Luego apagué la televisión. Ya no hay nadie en casa: todos han vuelto a la ciudad y ahora la terraza, la luna y el mar son más grandes. No pude dormirme y de madrugada agarré otra vez el libro que había abandonado por una efímera cabezada cinco minutos antes. Luego lo volví a dejar y pensé en las vacaciones que se fueron. Viajé a Huesca, Valencia, norte de Italia, fui a la playa, hice deporte. Estuve con los amigos y con la familia. Leí un poco: Todo por una chica (Hornby), Meridiano de sangre (McCarthy), Master en Manhattan (Eva Domínguez), por eso del año que viene, El alba la tarde o la noche (Reza) y algunos textos de Capote y de Cortázar. En general, ha sido un buen verano, pero también triste: el primero sin mi madre, pensé. Además, hace una semana me dijeron que un amigo del colegio había muerto. Repasé algunos recuerdos durante unos minutos más, hablé con los que no estaban y luego ya sí que me dormí.
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
La mejor novela del año
¡Sólo el once de ayer contiene tantos perfiles! Guardiola, un entrenador sin experiencia regresa a su hogar y devuelve a su equipo el honor perdido. Un tipo sensato, sin una palabra fuera del tiesto, que elogia a sus rivales y trabaja cada minuto de entrenamiento. Valdés, un portero cuestionado que da la talla en los partidos clave. Puyol, el muro de contención que sostiene la arquitectura. Silvinho, un lateral que mantiene la unidad del equipo y recupera su lugar en el once. Piqué, la camiseta cosida a los huesos, remonta al equipo contrario desde el mar como un salmón. Touré, brillante y rocoso, suma la calidad de Viera a la eficacia de Makele. Busquets, menos de una temporada para restituir el apellido familiar. Xavi, ¡el mejor jugador de la Eurocopa! A sus pies todos los centrocampistas del mundo. Iniesta, una luz creadora, un rayo a cámara lenta, cada regate en mármol. Henry, volvió del cementerio para susurrar a defensas y porteros, helados de miedo. Eto’o, el agujero negro en la zaga rival. Messi, los tacos de una bota sobre la hierba a veintitantos kilómetros por hora, una alfombra de jugadores esquizofrénicos y todos los ojos del mundo mirando un poco después que él. Este Barça. Un equipo fiel a su nombre, que grita valiente su estilo futbolístico y hermana a murcianos, extremeños, japoneses, castellanos, australianos y catalanes bajo los colores de una bandera que no es hostil.
Por favor, políticos maquiavélicos, inquisidores del micrófono, desquiciados de la columna, anónimos de la masa, sacacuartos de la tele, provocadores del palco, ultracobardes de la grada, no prostituyáis la belleza de este relato, del fútbol, del Barcelona y de cualquier equipo, con vuestras banderías políticas, vuestra irreflenable ansia de violencia o vuestra ambición económica.
lunes, 25 de mayo de 2009
Top 10 de Conversaciones Inútiles
2. Corrupción política, Camps y Trillo.
3. Economía, reforma estructural.
4. El himno español y la Copa del Rey.
5. La vuelta de Sardá y la telebasura.
6. Cine de autor, Cannes, Anticristo.
7. La Iglesia Católica.
8. Raúl sí, Raúl no.
9. Papel vs Internet. A veces, el periodismo.
10. "En tu casa o en la mía".
Si tengo el placer de conocerte fuera de este matrix, por favor, no saques estos temas porque he perdido toda esperanza de que tenga sentido hablar, comunicarse. No sé si la baraja se rompió con el nominalismo de Ockham, el cogito ergo sum de Descartes, Derridá, Barthes, Foucault, Sartre o el postestructuralismo, la postmodernidad, en general, Dalí, Magritte, los diez minutos de Warholl, Chomsky o el mismísimo Luis Cobos. Da igual. Pide un par de cervezas, invítame a un cigarro, cuéntame cómo te gusta el arroz, si también te emociona el juego del Barça, dónde fuiste de viaje el fin de semana y si nunca te cansas de ver El Padrino.
El bono de la voluntad

Pero esos agujeros reflejan la poca consistencia del plan piscinero. ¡Seis veces seis! Ahí está, retratada, doblada en las esquinas, agujereada mi fuerza de voluntad. Cuánta razón tenía aquel que, señalando una cordillera lejana, subidas y bajadas, dijo: "Así eres tú". Y eso que no conocía este blog.
miércoles, 1 de abril de 2009
Sorpresa y Sorprendida

Cualquiera que viaje a esta tierra levantina encontrará mil motivos para disfrutarla, por eso no hay un estereotipo. Este trampantojo enfadó a bastantes periodistas (en un principio se dijo que el profesor Karabatic era real y los medios colaron) y a gran parte de los murcianos. Pero a otros no les disgustó. La crónica del caso la escribió Yayo con su estilo murcianístico inigualable.
En la foto: dos estudiantes (Portugal y Francia) en una fiesta en la huerta. Ojo, aun no había empezado la Cuaresma.
sábado, 28 de marzo de 2009
Javier y Lola

martes, 24 de marzo de 2009
La lógica de un Guardia Civil
–Mira que eres puñetero.
–¡¿Por qué?!
–Porque siempre que gana el Barcelona te pones la corbata azulgrana, para jorobarnos a los del Madrid. Pero bueno, yo no venía por eso. Sólo quería contarte que acabo de tener una conversación con el Guardia Civil que nos ha inmovilizado un camión en la Autovía del Camino, en Navarra, por exceso de peso. El conductor le ha pasado el móvil al guardia y he tratado de argumentarle que sólo con la multa que nos ha puesto ya era suficiente, que con lo mal que está el trabajo, ¿cómo va a dejarnos al conductor parado 24 horas? A lo que el Guardia Civil me ha contestado, muy serio: "No se preocupe, yo sólo voy a inmovilizar el camión; mientras tanto, su conductor puede seguir trabajando...".
domingo, 22 de marzo de 2009
La Rebelión de los Distintos*

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*A esto le llamo yo tener una mañana de domingo apocalíptica.
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*Lo que quise escribir aquí, que no me salió para nada, se cuenta muy bien en estas excepcionales películas:
1. Hijos de los hombres (2006), de Alfonso Cuarón.
2. Minority Report (2002), de Steven Spielberg.
3. Gattaca (1997), de Andrew Niccol.
martes, 17 de marzo de 2009
Adiós, Clint
Este es el tercer intento. El primero arrancaba con una breve sinopsis de la película, el segundo era un calco del guión y el tercero es un simple llamamiento: hay que ver Gran Torino. Clint Eastwood dice adiós a su carrera de actor. Es una despedida sin grandilocuencias, sin legados ni testamentos. No se toma en serio: el público reía en cada escena. Hace de cascarrabias, de veterano de guerra, de viudo, de vecino puñetero, de católico descreído, de viejo en un país para otra cosa. Revisa todos sus papeles de vengador: El Jinete Pálido, Sin Perdón, Harry. Los revisa y los engrandece sin tomarse en serio. Descubre lo que va de la venganza al sacrificio. La audiencia aplaudió. ¡Qué película!
lunes, 9 de marzo de 2009
Hombre, araña, no
miércoles, 25 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Travis
Travis era un chimpacé conocido en Stamford, Connecticut. Había salido en los anuncios de televisión local y los vecinos del pueblo le pedían que posara con ellos en sus fotos. Pesaba 90 kilos, por eso la señora Herold, su dueña, no pudo evitar que golpeara
jueves, 12 de febrero de 2009
Durante 30 kilómetros
Eres un tipo cualquiera. Caminas a las siete de la mañana por una calle de Brooklyn y te asustas cuando una ranchera para a tu lado. El conductor baja la ventanilla y te dice: “¡Eh, usted, perdone! ¿Puede mirar en los bajos de mi carro? Parece que llevo algo enganchado y no sé qué demonios puede ser”. Entonces te agachas y descubres, horrorizado, debajo del coche un cuerpo hecho un ovillo en el esqueleto de hierro.
Segunda escena.
Son casi las seis de la madrugada, acabas de levantarte y vas al trabajo. Conduces tu Ford S.U.V por una calle de Queens, miras el semáforo en verde y avanzas. Sin tiempo de reacción posible, un hombre se cruza y te lo llevas por delante. Unos metros más allá, detienes el coche, vuelves al lugar del impacto y no hay nadie. Llamas a la policía y le cuentas lo sucedido.
Tercera escena.
Conduces directo al trabajo en tu ranchera roja. Llevas una media hora mosqueado con el coche: se mueve a trancas y barrancas. Durante el trayecto te paras en un par de ocasiones, echas un vistazo debajo y no ves nada raro. A los treinta kilómetros decides preguntarle a un tipo cualquiera que, por favor, mire en los bajos de tu ranchera.
Cuarta escena.
El comisario de Nueva York, Raymond W. Kelly, no se explica el fenómeno. Joe Palmieri, un viejo de 71 años, se pregunta: “¿Cómo no puede uno darse cuenta de que atropella a un hombre, lo arrastra y lo engancha con los bajos de su coche?”. Ahora mismo Manuel G. Lituma no quiere hablar, eso dice su compañero de piso. Yo tampoco querría.
miércoles, 11 de febrero de 2009
El otro lado de Ibarretxe
martes, 10 de febrero de 2009
Al menos, sincero


Al ver las fotos, recordé Ingenio, un relato de García Avilés, escritor de microcuentos y autor del blog El Nautilus:
lunes, 9 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Izaskun le pidió trabajo a Zapatero
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"Los niños con síndrome de Down son muy luchadores, sinceros y cariñosos y yo no cambio a mi hija por nada". Sin embargo, la mayoría de los españoles prefieren no traer al mundo a hijos con síndrome de Down. Como dice Pilar, de la Fundación, es una decisión muy personal. La Federación Española de Síndrome de Down denuncia que la actitud seca de aquel doctor ["Su bebé será una niña, y tiene síndrome de Down, ¿quieren abortar o prefieren seguir adelante?"] está extendida en la sanidad española y que la falta de información lleva al aborto en el 90% de los casos.
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jueves, 22 de enero de 2009
¡Pe... nélope!
¿Cuántos minutos del telediario ocupará durante todo el mes