
–Una cláusula de moralidad que les exime de algunos compromisos ante los tribunales de la Unión Europea en temas como la homosexualidad o el derecho a la vida del feto.
–¡Qué jeta! Yo no los dejaría comer del pastel.
–¿Por qué no?
–Porque no pueden beneficiarse del resto si no cumplen los mínimos que la mayoría de ese acuerdo territorial exige, especialmente cuando se refiere a cuestiones que afectan a los derechos humanos.
–¡Derechos humanos! Entonces, les dejamos firmar el tratado, pero con condiciones. O sea, hacemos injerencia de guante blanco.
–Nada de injerencia. Si quieren Europa, tienen que comulgar con nuestra visión de las cosas, con los derechos humanos que están aceptados aquí.
-Claro, sería como llevarse bien con Irán, Venezuela o Cuba, países donde no respetan algunos derechos humanos.
–Más o menos.
–Por cierto, ¿el aborto es un derecho humano?
–¿Qué? No podemos permitir que jueguen en nuestra liga y no respeten las reglas. Si no, que vayan a segunda división, con los países tercermundistas.
–O a segunda B, con los países donde hay fundamentalismo islámico.
– A la hoguera con ellos, por conservadores rancios.
–No hay derecho.
–Claro, imagina un país donde algunas regiones tienen el privilegio de añadir diferentes cláusulas que les eximen de los deberes y de las leyes vigentes en ese estado. ¡Sería muy injusto!
–Ah, ¿pero eso no ocurre en España?
–No, aquí hay soberanía nacional que reside en todos los españoles.
–¿Un murciano puede decidir que en Cataluña los colegios públicos ofrezcan las mismas clases en castellano que en catalán?
–No, tanto como eso no. Pero, al menos, un catalán que se sienta abusado tiene la posibilidad de acudir a un tribunal de apelación en Madrid, que le ampare ante los posibles atropellos de la autoridad local.
–¿Seguro?
–Por cierto, ¿el aborto es un derecho humano?
–¿Qué? No podemos permitir que jueguen en nuestra liga y no respeten las reglas. Si no, que vayan a segunda división, con los países tercermundistas.
–O a segunda B, con los países donde hay fundamentalismo islámico.
– A la hoguera con ellos, por conservadores rancios.
–No hay derecho.
–Claro, imagina un país donde algunas regiones tienen el privilegio de añadir diferentes cláusulas que les eximen de los deberes y de las leyes vigentes en ese estado. ¡Sería muy injusto!
–Ah, ¿pero eso no ocurre en España?
–No, aquí hay soberanía nacional que reside en todos los españoles.
–¿Un murciano puede decidir que en Cataluña los colegios públicos ofrezcan las mismas clases en castellano que en catalán?
–No, tanto como eso no. Pero, al menos, un catalán que se sienta abusado tiene la posibilidad de acudir a un tribunal de apelación en Madrid, que le ampare ante los posibles atropellos de la autoridad local.
–¿Seguro?
–Sí, segurísimo.
–Cambiando de tema, ¿has visto la bronca que se ha liado en el Europride a cuenta del pregón?
–¿Qué ha pasado?
–Marta Sánchez lo iba a leer en inglés y la abuchearon.
–Claro, es que aquí en Chueca se habla en cristiano, joder.
–¿Qué ha pasado?
–Marta Sánchez lo iba a leer en inglés y la abuchearon.
–Claro, es que aquí en Chueca se habla en cristiano, joder.